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PLACERES SECRETOS

Gioconda Belli

Gioconda Belli

El poema comienza con versos que inmediatamente conectan al lector con el fin del erotismo, en el sentido de desarrollar la pasión, la memoria arquetípica y el imaginario sobre un deleite corporal, simbolizado aquí: en un helado. El sorbete como lo llama Belli; implica el lamer, el sentido del gusto que palpa los sabores por medio de la lengua, como se ve en las siguientes líneas:

¡Ah! ¡Si pudiera alimentarme tan sólo de sorbete!
Altos conos de dulces hielos
donde  mi lengua hurga el tenue sabor
de los atardeceres

Belli, tiende a recrear en objetos de distintas clases los órganos sexuales, y el cono,  según el diccionario de simbolismos de Chevalier, es equivalente al pene o a la vagina. En este caso será tomado como el miembro viril masculino, por las alusiones  siguientes:

Altos conos de dulces hielos/ Altas palmeras cimbrean en el viento

Ambas demuestran un imaginario de posibilidades excesivas y voluptuosas de la vida, ligado a la erección del pene. Por lo que,  la poesía parece establecer una fantasía de felación.

En los siguientes versos, surge lo inadvertido, que súbitamente hace presencia: es el rapto, lo inquietante y el peligro, que a través de la creatividad y la imaginación, lleva a la protagonista del “placer secreto” a una dimensión del placer de la sexualidad y el deseo creado en su mente al desear a un hombre desconocido:

¡Ah! ¡El café y sus toldos amarillos!
¡Las aceras, las mesas en el resplandor!
Posada en una silla
-como un ave mirando a la presa-
veo al hombre silencioso.

 El erotismo es producto de la atmósfera o de un momento, o de momentos determinados de la acción. Algo que simplemente surge y que no es buscado, que se entrelaza con lo afrodisíaco, dándole gran alcance erótico a la poesía, y esto aparece así:

Vainilla. Cacao. Café. Coco. Fresa / sobre papilas agitadas.

La vainilla, de peculiar olor y sabor exótico estimula los sentidos e incrementa la pasión. El cacao, contiene sustancias que estimulan el organismo, los aztecas lo utilizaban como estimulante sexual. El café, es una bebida muy estimulante. La fresa,  es un fruto delicado que invita al amor. Y el coco, de él se dice  que aumenta la calidad y cantidad del semen.

En cuanto a los sentidos,  la participación de las partes del cuerpo que se involucran con lo sensorial, se hacen presentes dentro del texto, y son: los ojos, la boca, los dientes, y el que predomina y más interesa es: la lengua, que resalta con imágenes y escenas insinuantes. Según el diccionario de simbolismos, la lengua está cargada de un poder fecundador, al igual que la lluvia, la sangre, el semen y la saliva (Chevalier, 1999), en los siguientes versos:

…donde mi lengua hurga el tenue sabor…/ Mi lengua vuelve a lamer el sabor.

Este órgano sensorial es el que se ocupa de lamer y provocar esas sensaciones tan intensas dentro de la fantasía erótica que le da vida al poema, en complicidad con el helado que se presta a lo más sugestivo:

…perezosa lamiendo el helado…/ Garzas de largas piernas lamiendo conos impúdicos.

 En conclusión, estos versos dan una descripción de elementos simbólicos que remiten a una construcción erótica que utiliza como estrategia la fusión de todos los elementos vistos anteriormente, para dar culto a la sexualidad.

BOCA DE MUJER

 

William Adolphe Bouguereau. Humor de la tarde

William Adolphe Bouguereau. Humor de la tarde

Este poema se distingue por mostrar un diferente matiz: lo erótico y la vivencia cotidiana que se fusionan en la vida de la mujer. Remite a un despertar de los sentidos mediante la boca y la lengua que lamen, simbolizando por un lado la ternura y el ser protector de las féminas y por otro el erotismo. Lamen lo que  aquí Gioconda Belli,  recrea como una dureza, expresada en los dos ámbitos:
En lo cotidiano:

Puede ser la dureza de la vida, / La dureza del tiempo que desaparece.
…para lamer como perra cálida y protectora, / la cara de sus hijos…

 En lo erótico:

…o el sexo del hombre hasta derretirlo y enjugarlo con sal, / hasta limpiarlo de su ímpetu / y dejarlo palpitante y lánguido entre los dientes.

 Lo erótico no se desliga del papel de la mujer como ama de casa:

Limar. Limpiar. Lamer.

 Son sus funciones según este poema, y nuevamente se le encajona en una figura tradicional, que no existe por y para sí misma, sino que existe para los otros.

 Bibliografía

  • Chevalier, Jean (2000) Diccionario de los símbolos. Barcelona: Editorial Herder.
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