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Muchos vivimos preocupados por elevar el nivel cultural, haber leído el último Best- Seller, vivir enterado de las últimas noticias, conocer los artistas del momento, tener el vocabulario actualizado, hablar varios idiomas, vestirse a la moda, poseer lo último en tecnología, en fin, estar al tanto de todo. Tal vez no tenga nada de malo, pero si nos preocupamos por obtener una cultura general, ¿por qué  no nos preocupamos por obtener una cultura espiritual? Conforme avance el texto veremos cuáles son los principales fundamentos constitutivos de la Doctrina Budista, además de detallar toda su influencia en Occidente. El argumento muestra la manera en que el budismo ha logrado establecerse en el Hemisferio Occidental y consecuentemente, los efectos y alcances logrados dentro del pensamiento de los occidentales.

Buda

Buda

El budismo (el Buda Darma, o la Ley Buda, como se llama en el Oriente) es una enseñanza universal y contiene un mensaje de inestimable valor para todo el mundo en estos días modernos de lucha y agitación. Algunos especialistas en el tema intentaron introducir el budismo como un sistema puramente filosófico-moral basado en gran parte en consideraciones psicológicas. Pero el budismo es más que una filosofía, pues no logra su comprensión solo de la deducción lógica – aunque no desprecia ni la razón ni la lógica – sino que la utiliza dentro de su propia esfera. Además, trasciende los límites de  cualquier sistema psicológico y la clasificación de las fuerzas o fenómenos psíquicos reconocidos, pues también enseña su utilidad, transformación y trascendencia. El budismo tampoco puede reducirse a un sistema moral válido en cualquier tiempo o una guía para hacer el bien, pues penetra en una esfera más allá del bien, del mal que trasciende todo dualismo y se basa en la ética que surge de la comprensión y percepción más profundas, así, se puede decir que el Darma – como experiencia y forma de realización práctica – es una religión; como la elaboración intelectual de esta experiencia, una filosofía, y como resultado de la auto observación y el análisis sistemático, una psicología. (Dumoulin, 1982)

Una espiritualidad viva tiene en cuenta la relación estrecha entre religión y moralidad, también abarca prácticas religiosas y actuación moral. Los preceptos del budismo son de capital importancia, ellos son parte de la ética budista y sus ideales. “Los cinco preceptos exigen: no matar ninguna cosa viviente, no robar, no cometer adulterio, no ingerir licores o drogas intoxicantes que confunden la mente, no mentir. En ocasiones se agregan otros cuatro: no calumniar ni sostener conversaciones profanas, no disimular o dar lugar a la ira, no tener dudas tontas, ceñirse a todo lo justo y cierto”. (Donath, 1975). Como puede verse claramente, los preceptos son muy similares a Los Diez Mandamientos de la Tradición Judía y Cristiana, mas no hay una diferencia importante. En este caso, no se está obligado a hacer nada bajo amenaza de castigo de algún poder exterior, pues:

“La Ley Karma se encarga de que, eventual o inevitablemente, lo bueno sigue a los buenos pensamientos y acciones, lo malo a los malos”. (Donath, 1975)

El deseo de vivir correctamente debe surgir de la propia persona, mediante la comprensión justa, los propósitos o esfuerzos.

Siddhartha Gautama, conocido popularmente como el Buda (fundador del Budismo), desplegó sus enseñanzas ante todos y se dirigió a los que podían adoptarla, aunque jamás utilizó la fuerza física o espiritual para convencer a la gente de la verdad de su pensamiento acerca del mundo y la rectitud de su camino. Todo lo declaró en forma abierta y el que se acercaba era bienvenido. Como consecuencia de esta actitud básica, el Budismo se diseminó por todo el mundo asiático. Si se quiere presentar el mundo de hoy, en particular al mundo occidental, debe adoptarse la misma actitud.

Meditación budista en Occidente

Meditación budista en Occidente

Hace medio siglo, aproximadamente, se estableció en Occidente una orden llamada Arya Maitreya Mandala, fruto del desarrollo de una necesidad y no del resultado de una actividad propagandística, el objetivo de la orden fue desde el comienzo, mantener la tradición viva del budismo como había sido transmitida por miles de años. Antes de la aparición de dicha orden en Occidente, la mayoría de grupos budistas occidentales, consistían en organizaciones cuyo objetivo principal era convencer a la gente, desde el plano intelectual, sobre la racionalidad de la enseñanza de Buda. Sin duda, este procedimiento era necesario como primer paso hacia la comprensión de la Doctrina Budista. Sin embargo, muy pocos traspasaron ese primer punto, y la idea es reconocer al budismo como la fuerza espiritual capaz de transformar al espíritu humano y al mundo entero.

El pensamiento en Occidente se ha basado en un mundo de conceptos abstractos o de ideas puras. Por ejemplo, solo tal pensamiento permite la idea de lo inmutable y lo eterno, en el cual se originan la gran mayoría de las religiones:

“Se basan en ilusiones y engaños a la humanidad con falsas promesas contrarias a la naturaleza y la realidad perceptible. Lo peor es que hacen creer al hombre que solo él es una excepción a las leyes de la naturaleza y que posee un alma inmortal”. (Dumoulin. 1982)

Budismo

Budismo

Desde la perspectiva budista, el concepto de “razón e ideas puras” debe rechazarse; la finalidad consiste en comprender los procesos de la vida de una manera holística, por medio del pensamiento y la observación. Pero comprender significa identificarse con el otro, ponerse uno mismo en el lugar del otro, en distintas palabras, ser capaz de transformarse. El budismo siempre ha considerado el pensamiento como el sexto sentido y enseña su utilización correcta. Si el pensamiento se aplica de forma incorrecta, se convierte en el mayor obstáculo del progreso espiritual, pues, la persona impulsada únicamente por las emociones es como un barco sin timón y la atrapada en su pensamiento es como un barco sin arranque, de esa manera, no encuentra ninguna cosa a que aferrarse y se agota dentro de él mismo, no logra avanzar, vaga sin alcanzar ninguna meta. La idea del budismo es superar la actitud intelectual limitada, utilizar el pensamiento de forma más completa, desarrollarlo y aumentar la capacidad de discriminación, para liberarse fácilmente del puro sentimentalismo y de la confusión mental que agobia a los occidentales de hoy.

Cada día, crece el número de quienes decepcionados por la evolución espiritual de Occidente, sienten la fascinación de la sabiduría del lejano Oriente. En su búsqueda se encuentran con el budismo que, ante todo, parece ofrecerles la posibilidad de experiencia espiritual profunda, posibilidad que poco a poco se ha ido perdiendo en esta sociedad tan agitada y llene de tecnicismos. Si nos observamos, notamos que vivimos huyendo de la realidad de la vida, se saturan los sentidos con innumerables sensaciones, ellas nos distraen y alejan de la verdad, tal como: la televisión, el cine, el alcohol, el cigarrillo, los estimulantes, la política, la moda, el consumismo, la ansiedad, el tumulto y miles de factores tratan de ocultar la realidad innegable. Sin embargo, por encima de todo engaño, siempre llega el momento de afrontar la realidad y aquí el budismo juega su papel de mayor importancia: cultivar un estado de conciencia que trascienda lo que se enferma, envejece y muere, con el acercamiento al verdadero Ser, no el que se mira en el espejo, ni la personalidad:

“Nuestro verdadero Ser, está mas allá de bien y del mal, de todo accidente y sufrimiento, nacimiento y muerte, juventud o vejez, salud o enfermedad. El Ser es la perfección y el que se acoge al Ser, se libera del sufrimiento”. (Donath, 1975)

Con el paso de los siglos, los occidentales olvidaron el significado de lo que en la actualidad se define como “meditación”. Súbitamente, en las últimas décadas, el mercado literario en Europa y Estados Unidos se vio inundado por un sin fin de libros sobre el tema, lo que provocó que la meditación se pusiera de moda. En Occidente, no han sobrevivido tradiciones de meditación, al principio la gente se aferró sin discriminar a cuanto relato escrito de algún modo oriental caía en sus manos. Como consecuencia, aparecieron varios autores, quienes desarrollaron sus propios métodos, basados en experiencias personales imitando incorrectamente los métodos orientales y debido a su inexperiencia, conducían a sus seguidores a un estado de dependencia, en lugar de un estado de liberación responsable. La meditación es algo familiar y connatural a todas las ramas del budismo, al tiempo, constituye la base de las prácticas budistas. Entonces, quien desee practicar con seriedad las técnicas de meditación, deberá buscar un guía espiritual, el cual le proveerá de herramientas y material adecuado, de modo que logre descubrirse a sí mismo.

El budismo se nos presenta como una nueva posibilidad de abrirnos camino en un mundo convulso y caótico. Su proceso de evolución dentro del Occidente, ha generado impacto sobre el pensamiento de muchas personas que sienten la necesidad de una nueva base de vida, más espiritual. Sus efectos consiguen ir más allá de una simple moda y su doctrina desea traspasar los conocimientos y enseñanzas de Buda al Occidente; como tradicionalmente se ha realizado por miles de años en Oriente, para lograr esa unión y fuerza suficiente que nos convierte en seres fuertes, sabios, perceptivos y espirituales.

 Bibliografía:

  • Donath, D. C, (1975). Budismo para Occidente. Ecuador: Ariel, Ltda.
  • Dumoulin, H., (1982). Encuentro con el budismo. Barcelona: Editorial Herder S.A.

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